Así se arma un ARM.
Un CRM donde el trabajo lo hace un agente de IA, y tu equipo solo habla con los clientes que están interesados. Son cuatro piezas.
Un agente IA que contesta 24 h.
Contesta en segundos, a cualquier hora, con tus propiedades reales. Y pregunta lo que tu asesor necesita: presupuesto, fecha y zona.
El cliente listo pasa a un asesor.
Cuando el agente confirma lo que importa, se lo asigna a un vendedor de tu equipo con el resumen de la conversación. Tu asesor no empieza de cero.
CALIFICADO POR EL AGENTE IA
Seguimiento hasta que estén listos.
El que todavía no compra no se olvida. El agente le sigue escribiendo con un calendario y le avisa cuando entra algo que le sirve.
El agente ve el inventario.
Conoce las propiedades nuevas apenas se cargan y deja de ofrecer las que ya se vendieron. Nadie le promete a un cliente algo que ya no existe.
Tu equipo solo habla con interesados.
Las cuatro piezas trabajan juntas: contestan, califican, siguen y ofrecen lo que hay. A tu equipo le llega el cliente listo para cerrar.
Te lo armamos en tu empresa.
Agenda una reunión de cortesía, sin costo. Vemos por dónde te llegan los clientes, cómo trabaja tu equipo y cómo quedaría tu ARM.
Te escribo por WhatsApp.
Para coordinar la reunión. Mientras tanto, piensa en esto: ¿cuántos clientes te escribieron anoche y siguen sin respuesta?
DESLIZA →